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Malvinas y el cambio de posición de Trump
Posición del Reino Unido y relación con el Atlántico Sur: oportunidades para Argentina
- Autor
- CEPAI
- Fecha de publicación
- 14 de septiembre de 2026
- Etiquetas temáticas
- GeopolíticaAnálisis EstratégicoAtlántico SurMalvinasReino UnidoEstados UnidosArgentina
Análisis de la posición británica sobre las Malvinas frente al cambio de posición del presidente Trump en agosto de 2026. Examina las oportunidades diplomáticas para Argentina, la centralidad estratégica del Atlántico Sur y las opciones de acción para Argentina en el nuevo contexto internacional.
Tesis central
La reciente disposición del presidente Donald Trump a declarar que Estados Unidos está revisando su posición sobre las islas Malvinas/Falkland Islands no significa que Washington haya reconocido la soberanía argentina. Sin embargo, introduce una incertidumbre importante en una cuestión que Londres considera no negociable.
Trump habría señalado el 31 de agosto de 2026 que “siempre revisa cada posición”, en respuesta a una pregunta sobre la postura estadounidense frente a las islas. La posición formal estadounidense, según la información disponible, continúa siendo de neutralidad respecto de la soberanía, aunque reconoce la administración británica de facto.
La oportunidad para Argentina no consiste en esperar que Estados Unidos transfiera diplomáticamente la soberanía, sino en utilizar la nueva incertidumbre para:
- internacionalizar nuevamente la cuestión;
- impulsar negociaciones bilaterales;
- fortalecer el apoyo latinoamericano;
- vincular el tema con la seguridad y los recursos del Atlántico Sur;
- demostrar que Argentina ofrece una salida diplomática, estable y cooperativa.
La posibilidad de una revisión estadounidense parece estar relacionada principalmente con la presión del presidente Trump sobre el Reino Unido para que aumente su gasto en defensa y cumpla con mayores compromisos militares, no necesariamente con una decisión estratégica de apoyar a Argentina. Por ello, Buenos Aires debe evitar interpretar la coyuntura como un cambio automático de aliado.
La posición actual del Reino Unido
La posición británica se apoya en cuatro elementos principales: (1) soberanía efectiva, (2) derecho de autodeterminación de los isleños, (3) defensa militar, y (4) recursos naturales y autonomía económica.
El Reino Unido mantiene una presencia militar en el Atlántico Sur que incluye infraestructura aérea, capacidades navales, vigilancia y fuerzas terrestres. Londres la presenta como una presencia defensiva y afirma que mantiene el nivel mínimo necesario para proteger las islas.
Desde la perspectiva argentina, esa presencia tiene consecuencias más amplias:
- refuerza la posición británica en el Atlántico Sur;
- protege las rutas marítimas y aéreas;
- respalda la administración de los espacios marítimos circundantes;
- facilita la explotación y protección de recursos naturales;
- proyecta poder británico hacia la Antártida.
En consecuencia, la cuestión de las Malvinas no es solamente territorial. También está relacionada con la arquitectura estratégica del Atlántico Sur.
El Reino Unido y el Gobierno de las islas sostienen que los habitantes tienen derecho a administrar y explotar sus recursos económicos, incluidos la pesca y los hidrocarburos. El Gobierno británico ha defendido expresamente el desarrollo de recursos naturales por parte de las autoridades isleñas.
Para Argentina, las licencias pesqueras y petroleras otorgadas unilateralmente por el Reino Unido constituyen una extensión ilegítima de la administración británica sobre áreas cuya soberanía se encuentra disputada.
Este aspecto puede adquirir mayor importancia en los próximos años por tres razones: (1) el potencial energético del Atlántico Sur; (2) el valor estratégico de los recursos pesqueros; (3) la conexión geopolítica entre Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur, la Antártida y las rutas marítimas australes.
La importancia del Atlántico Sur
El Reino Unido no considera las islas de manera aislada. Las Malvinas forman parte de una red estratégica más amplia que comprende:
- las islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur;
- las zonas marítimas circundantes;
- las rutas hacia la Antártida;
- la plataforma continental;
- los recursos pesqueros y energéticos;
- la presencia militar británica en el hemisferio sur.
Para Argentina, recuperar centralidad en el Atlántico Sur permitiría presentar la disputa como un problema de seguridad regional y no únicamente como una reivindicación histórica.
El argumento argentino podría formularse así: la militarización, la explotación unilateral de recursos y la ausencia de negociaciones sustantivas afectan no solo a Argentina, sino también a la estabilidad, la seguridad ambiental y la gobernanza del Atlántico Sur. Esta formulación sería más eficaz internacionalmente que una apelación exclusiva a la memoria de 1833 o a la guerra de 1982.
¿Cómo puede ayudar el cambio de Trump a Argentina?
Primera oportunidad: debilitar la certeza británica
La principal ventaja para Argentina es política. Durante décadas, Londres ha podido asumir que Estados Unidos no cuestionaría de manera significativa su posición. Una revisión de Washington rompe esa certeza.
Aunque Trump no apoye a Argentina, el solo hecho de que el tema sea reconsiderado puede:
- aumentar el costo diplomático de la intransigencia británica;
- abrir espacio para que otros países vuelvan a pronunciarse;
- estimular debates en Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos;
- obligar al Reino Unido a explicar con mayor detalle su posición;
- convertir las Malvinas en un asunto de negociación dentro de la relación angloestadounidense.
Segunda oportunidad: volver a instalar la cuestión en Washington
Argentina puede aprovechar su relación política con Trump para presentar una propuesta específica, no solamente una demanda histórica.
Buenos Aires debería solicitar a Estados Unidos:
- mantener una posición de neutralidad activa;
- apoyar la reanudación de negociaciones entre Argentina y el Reino Unido;
- respaldar mecanismos de cooperación pesquera y ambiental;
- evitar reconocer como definitiva cualquier explotación unilateral de hidrocarburos;
- promover una solución pacífica conforme a las resoluciones de Naciones Unidas.
La expresión “neutralidad activa” es importante. Argentina no debería exigir inmediatamente que Estados Unidos reconozca la soberanía argentina, porque esa exigencia podría cerrar la posibilidad de obtener apoyo diplomático intermedio.
Tercera oportunidad: utilizar la presión sobre el Reino Unido
Si el presidente Trump está utilizando la cuestión de las Malvinas como instrumento de presión sobre Londres por asuntos de defensa y alianzas, Argentina puede convertir esa presión coyuntural en una agenda diplomática permanente.
La estrategia debería ser: (1) reconocer que la motivación inicial de Washington puede ser transaccional; (2) separar la cuestión de las Malvinas de la disputa presupuestaria de la OTAN; (3) argumentar que el problema merece una solución propia; (4) presentar a Argentina como un actor responsable y pacífico; (5) proponer mecanismos concretos de diálogo.
El riesgo sería que Washington y Londres resuelvan sus diferencias en otro ámbito y la cuestión de las islas vuelva a quedar relegada. Por eso Argentina necesita actuar rápidamente, antes de que desaparezca la atención internacional.
Cuarta oportunidad: fortalecer la coalición latinoamericana
Argentina debe coordinar una estrategia regional con:
- los países miembros de la OEA;
- los países del Mercosur;
- Chile, Uruguay y Brasil;
- los Estados del Caribe;
- los países con intereses antárticos y marítimos.
El objetivo no debería ser únicamente obtener declaraciones de solidaridad. También habría que promover una agenda regional sobre:
- conservación del Atlántico Sur;
- pesca sostenible;
- prevención de incidentes militares;
- investigación científica;
- protección ambiental;
- cooperación antártica;
- navegación y seguridad marítima.
La OEA ya ha sido un espacio en el que Argentina y el Reino Unido han expuesto posiciones opuestas. Londres ha insistido en la autodeterminación de los isleños, mientras Argentina ha reafirmado su disposición a reanudar negociaciones bilaterales.
¿Qué debería hacer Argentina?
A. Ofrecer una propuesta de negociación gradual
En lugar de exigir que el Reino Unido acepte inmediatamente discutir la transferencia de soberanía, Argentina podría proponer una agenda en tres niveles:
- Nivel 1: cooperación práctica — pesca, protección ambiental, comunicaciones, vuelos, búsqueda y rescate, intercambio científico, prevención de incidentes militares.
- Nivel 2: diálogo político — reuniones periódicas entre ambos gobiernos, participación de representantes isleños, debate sobre recursos naturales, medidas de confianza mutua.
- Nivel 3: cuestión de soberanía — negociación formal sobre el estatus territorial, discusión de fórmulas transitorias, consideración de mecanismos de administración compartida, garantías para los habitantes.
Esta secuencia permitiría a Argentina demostrar que su objetivo es una solución pacífica y no una imposición sobre la población isleña.
B. Incorporar a los isleños sin abandonar la posición jurídica argentina
Uno de los puntos más difíciles es la participación de los habitantes de las islas. Argentina rechaza que puedan decidir por sí solos la soberanía, pero excluirlos completamente facilita la posición británica.
Una fórmula más inteligente sería distinguir entre:
- los Estados como partes de la controversia de soberanía;
- los isleños como población cuyos derechos, seguridad, propiedad e instituciones deben ser protegidos.
Argentina podría afirmar que los isleños deben participar en cualquier acuerdo sobre su vida cotidiana y su futuro institucional, pero que la cuestión de soberanía debe ser negociada entre Argentina y el Reino Unido.
C. Pasar de la retórica a una diplomacia de documentos
El CEPAI recomienda que Argentina presente:
- un libro blanco sobre el Atlántico Sur;
- un mapa de recursos y áreas de cooperación;
- una propuesta de negociación gradual;
- un documento jurídico sobre soberanía e integridad territorial;
- un estudio sobre autodeterminación en territorios no autónomos;
- un plan de cooperación ambiental y pesquera;
- escenarios sobre la evolución de la posición estadounidense.
Esto permitiría que la reivindicación argentina se apoye en argumentos jurídicos, económicos, ambientales y estratégicos.
D. Evitar una política de confrontación
La oportunidad abierta por Trump puede perderse si Argentina:
- presenta la cuestión exclusivamente en términos nacionalistas;
- amenaza con medidas militares;
- desconoce la existencia de la población isleña;
- utiliza un lenguaje ofensivo;
- vincula automáticamente la reivindicación con la guerra de 1982;
- promete resultados inmediatos.
La posición más eficaz sería firme en el reclamo, pero moderada en los métodos.
Evaluación de probabilidades
El cambio de Trump puede ayudar a Argentina a reabrir el debate, pero no necesariamente a obtener el territorio.
La posibilidad de una transferencia inmediata de soberanía sigue siendo muy baja debido a:
- el control efectivo británico;
- la oposición política de Londres;
- la voluntad expresada por los isleños;
- la presencia militar británica;
- la importancia estratégica del Atlántico Sur;
- el costo interno que tendría cualquier concesión para el Gobierno británico.
La oportunidad realista es más gradual: conseguir que el Reino Unido acepte nuevamente una agenda de diálogo y que la cuestión de las Malvinas vuelva a ocupar un lugar central en la diplomacia internacional.
Conclusiones estratégicas
El cambio de Trump no debe interpretarse como una promesa de apoyo territorial a Argentina, sino como una ventana de incertidumbre dentro de la relación entre Estados Unidos y el Reino Unido.
Argentina puede aprovecharla si actúa con rapidez y presenta una estrategia diplomática renovada basada en cinco elementos:
- Negociación: solicitar formalmente el reinicio del diálogo con el Reino Unido.
- Regionalización: vincular la cuestión con la seguridad, el ambiente y los recursos del Atlántico Sur.
- Internacionalización: trabajar en Naciones Unidas, la OEA y otros foros.
- Pragmatismo: aceptar la participación de los isleños en los asuntos que afectan su vida y sus instituciones, sin renunciar al reclamo de soberanía.
- Propuesta concreta: ofrecer cooperación práctica y una hoja de ruta negociadora.
La mejor oportunidad para Argentina no es que Trump “entregue” las Malvinas, sino que contribuya —intencionalmente o no— a romper la percepción de que la posición británica es inamovible y que la cuestión está definitivamente cerrada.
CLASIFICACIÓN DEL DOCUMENTO
Nivel: PÚBLICO
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